columnas

barra

 

INICIO

 

Primera Epístola Universal de San Pedro; 3: 1, 4; 3: 7

- Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que tambien los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa.

- Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de gran estima delante de Dios.

- Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más fragil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

 

 

La Historia De La Reina Esther

 

Ceremonia Matrimonial

Ceremonia Matrimonial

Corazón Hermoso

 

La Mujer Judía y La Torá

 

Siete Fraces Para La Familia

 

Resurreción

 

El Día De La Madre